Ejes temáticos

Los siguientes son los ejes temáticos donde idealmente se deben inscribir las aportaciones que se envíen para la conformación de las diferentes mesas de trabajo. Estos ejes temáticos son flexibles y entendemos que se deben ajustar a las investigaciones, iniciativas de vinculación con el medio o extensión, como asimismo experiencias formativas que las personas interesadas en participar de este seminario estén llevando a cabo en sus universidades u organizaciones sociales.

 

a) Conociendo otras economías: Propuestas, fronteras y potencialidades de la diversidad económica

Los países del Cono Sur han vivido históricamente, con diferentes intensidades, bajo la influencia de una economía extractiva que ve los recursos como objetos que pueden ser explotados en beneficio de grandes compañías y corporaciones internacionales, en desmedro del empoderamiento territorial. Esta economía se estructura necesariamente sobre la matriz patriarcal que, a través de la división sexual del trabajo, separa las esferas de la producción y reproducción entendiendo como grupo subordinado a las mujeres, relegadas al ámbito de la esfera privada sostenedora de las condiciones de producción pero no reconocidas como fuente de valor. Las consecuencias de este modelo están suficientemente documentadas y son de tipo multidimensional, ya que afectan negativamente a las distintas dimensiones que son fundamentales para la reproducción de la vida, imponiendo con ello una lógica de saqueo por sobre una de cooperación.

A pesar de la fuerza y el peso del proyecto extractivista, los territorios han sido capaces de construir y dar vida a respuestas que buscan caminos alternativos al saqueo neoliberal. Esta diversidad se expresa en distintas estrategias económicas, discursos y prácticas que adquieren formas económicas y organizaciones que conviven en un territorio. Aquí podemos integrar experiencias de cooperativas culturales, campesinas, de trabajo, de vivienda, de gestión de comunes, economías feministas, entre otras. Estas perspectivas y experiencias críticas buscan aportar a la construcción de alternativas pluriversales, que reconocen otros y diversos modos de vivir, otras visiones de mundo, otras prácticas constructoras de realidad que resisten y se contraproponen a los ejercicios homogeneizadores desarrollistas.

Por lo tanto, este eje temático busca ser un espacio de debate sobre las fronteras y limitaciones de dichas experiencias, pero al mismo tiempo, pretende ser un espacio de diálogo sobre la construcción de horizontes comunes a partir de experiencias particulares y situadas.

 

b) Economía Social y Solidaria en diálogo de saberes: Nuevas pedagogías y metodologías para la comprensión y articulación de los territorios.

Las diferentes experiencias de Economía Social y Solidaria requieren, para su profundización y consolidación, estar en permanente diálogo con los actores y actrices que dan vida a los territorios. A partir de esta interacción se profundizan vínculos y redes que permiten imaginar y proyectar la resignificación de procesos reflexivos y acciones territoriales que impactan en las economías locales y en los proyectos políticos de las experiencias. Para activar dichos procesos es fundamental contar con iniciativas de investigación que fomenten la participación y la co-construcción de conocimiento a partir de ejercicios horizontales y dialogantes con los saberes presentes en los territorios. Esto requiere un giro epistémico en relación al sentido y uso que le damos al conocimiento, y una vigilancia permanente para dar visibilidad a las personas que no responden al modelo androcéntrico (mujeres e identidades disidentes) y cuyas voces han sido borradas del discurso científico oficial. Mientras el conocimiento científico y convencional busca resolver preguntas que surgen de las demandas impuestas por el sistema global capitalista, el conocimiento popular pretende construir interpretaciones auto-reflexivas sobre la propia vida de las personas y sus desarrollos territoriales. De ahí que las epistemologías que subyacen a uno y otro tipo de conocimiento son de diferente calado y naturaleza. Por lo tanto, es necesario pensar y re-diseñar nuevos marcos de referencia para entender los procesos pedagógicos y metodológicos, como herramientas al servicio de las problemáticas de los territorios y no como dispositivos de extracción unilateral de saberes.

Se trata de transitar hacia un dialogo entre el conocimiento generado por las universidades y el que se re-construye desde las comunidades. Dicho intercambio supone el enriquecimiento recíproco de unos y otros, basado en una lógica de intercambio que supere las posiciones estáticas de dominación. Es decir, donde unos dejen de ser los que aprendan de otros, que portan, trasmiten y legitiman un conocimiento superior, incuestionable y androcéntrico, construido de espalda a las prácticas sociales y territoriales de los actores y actrices.

Este eje temático busca conocer y problematizar aquellos ejercicios de investigación y acción que se construyan bajo el horizonte transformador de la pedagogía crítica/popular, la epistemología feminista y las metodologías participativas. En consecuencia, busca ser un espacio de conversación sobre nuestras prácticas, sus limitaciones, fortalezas y potencialidades en un contexto cada vez más determinado por lógicas patriarcales del extractivismo cognitivo.

 

c) La política pública sobre Economía Social y Solidaria y sus diferentes grados de institucionalización.

El aparato público es un actor relevante cuando se quiere comprender el estado de avance o retroceso de la Economía Social y Solidaria en nuestros países. A este respecto existen diferencias sensibles entre los países del Cono Sur debido a sus procesos históricos particulares. Para algunos de ellos, el Estado ha sido, o sigue siendo, un espacio de relación y de apoyo, para otros ha operado como un gestor de políticas asistencialistas que buscan instrumentalizar la participación social con fines electorales o de reproducción de relaciones de poder. Pero también, para otros países el Estado sigue siendo el promotor de iniciativas transitorias y paternalistas que persiguen soluciones cortoplacistas o cosméticas. En cualquiera de estos casos, lo que resulta evidente es una ausencia marcada de la llamada transversalización de género referida a la evaluación tanto de la formulación como de la implementación de las políticas públicas. En este sentido, múltiples estudios muestran que la universalización de estas políticas para la población destinataria, invisibilizando las diferencias e inequidades de género, reproducen y ahondan la desigualdad de género en las relaciones sociales.

A pesar de estos comportamientos particulares de las diferentes realidades nacionales, hoy somos testigos de una tendencia generalizada hacia el neoliberalismo, que empuja a las experiencias de economías locales al margen, pretende su invisibilización, o bien busca su integración vía conceptos como la innovación o el emprendimiento. Resulta interesante conocer y proyectar los efectos de las diferentes realidades estatales de nuestros países, como también los impactos de la transformación de un Estado presente a uno cada vez más influido por las políticas neoliberales y la desregulación del mercado.

Aquí resulta nutritivo el diálogo entre experiencias e iniciativas que están dialogando con estas realidades estatales y cómo se están configurando nuevas relaciones entre la institucionalidad y los territorios. Al mismo tiempo, la problematización sobre el papel del Estado en nuestras diferentes realidades nacionales, permite comprender mejor el peso y la densidad de aquellas experiencias que se sostienen sobre la base de la autogestión y la autonomía, como una vía estratégica para la construcción de experiencias económicas locales como así también la reflexión sobre la relación del estado y el territorio en términos de equidad de género.

Junto con esta relación con el Estado, las experiencias de Economía Social y Solidaria, también sostienen vinculaciones con el sector privado y/o tercer sector. Estas relaciones toman forma a través de procesos de transferencia, apoyo y acompañamiento, como también se traducen en políticas sistemáticas de cooptación. En este caso, resulta pertinente cuestionarse desde la lectura de género, por el acceso diferencial a estas experiencias para quienes tienen a cargo tareas de cuidado y reproducción que marcan límites naturalizados pero tangibles para la inserción laboral y la posible resolución territorial y comunitaria de estas diferencias condicionantes.

 

  1. d) Estrategias colectivas en contexto de encierro, lucha antimanicomial y redes asociativas en salud mental

Existe una larga tradición en la salud mental en torno a la superación del abordaje «manicomial», que considera a la persona aquejada como un objeto sobre el cual se toman decisiones. El movimiento antimanicomial mantiene un terreno de lucha en los oscuros y densos ambientes sanitarios donde prima una psiquiatría que favorece una episteme lineal y mecanicista, que deriva finalmente en el uso y abuso de medicamentos y la internación (privación de libertad) como únicas vías de afrontamiento a lo que ellos mismo llaman la «patología mental».

En distintas partes del mundo, y en particular en la región, se han venido desplegando propuestas vinculadas a la Economía Social y Solidaria y al cooperativismo como alternativas al encierro, a partir de la lucha antimanicomial y perspectivas críticas a la cárcel. Estas propuestas se vinculan principalmente al derecho al trabajo y a la vivienda, a partir de experiencias de inclusión social (emprendimientos, cooperativas, colectivos y redes donde usuarios de salud mental y/o personas privadas de libertad forman parte). Esto ha implicado discusiones vinculadas a las políticas públicas, marcos jurídicos para los emprendimientos, formación de trabajadores, etc. como también el desarrollo de distintas propuestas según las situaciones que vive cada país en relación a esta problemática y su vinculación con movimientos sociales y universidades.

En los últimos años, estas propuestas alternativas o sustitutivas se han visto amenazadas con recortes presupuestarios y con planteos de retorno a un modelo basado en el encierro, donde se criminaliza la pobreza, se focaliza en la discriminación y se produce expulsión social. La Economía Social y Solidaria permite avanzar por caminos y alternativas otras, problematizando la inclusión social, a partir de la construcción de otro mundo posible, en otras relaciones sociales, de género e intergeneracionales más solidarias y libres. La invitación es a intercambiar, debatir y construir lazos para fortalecernos, entrelazarnos y generar posibles estrategias de trabajo, juntos y juntas.

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Observatorio de participación social y territorio | Universidad de playa ancha